Segundo

No hay aulas en nuestra escuela, porque la única aula es todo el universo. El templo en el que nos congregamos no ocupa un espacio físico, en un tiempo cronológicamente determinado, sino que se constituye como un simple punto intangible, en el que son el hogar de aquellos principios eternos e inmutables a los que tratamos de acercarnos y para los cuales los términos del espacio y el tiempo no tienen sentido.

Tercero

No hay discípulos en nuestra escuela, sólo hermanos que se comprometen en ayudarse a sí mismos en la búsqueda de lo más noble que puede estar dentro de cada uno de nosotros, con la esperanza de sacar esa chispa divina que se esconde en nuestro interior más profundo. Nuestro juramento nos compromete a transferir al mundo profano los resultados de nuestra investigación interna, dirigida a una dimensión humana más elevada y al mismo tiempo que nos prohíbe traer a nuestra institución esos vicios e iniquidades que a menudo manchan la vida cotidiana.

Cuarto

El Escocismo es un medio para alcanzar el estado de sabiduría, a través de la vía iniciática en su momento esotérico, que satisface el conocimiento racional, y que nos lleva desde el nigredo personal de la coincidencia entre nuestro “yo” y nuestro cuerpo, hasta el rubedo de nosotros mismos, a través del albedo, donde comienza nuestra Aurora (nuestra Aurea Hora).

Logia de Perfección "La Fraternidad 1877" número 54, extensión filosófica de la Respetable Logia Jorge Washington número 44, de Concepción del Uruguay Masonería Argentina.