JW44

Concepción del Uruguay

Entre Ríos, Argentina

Despedida de Washington

al Pueblo de los Estados Unidos

Amigos y conciudadanos: Nunca me parece más a propósito manifestaras la resolución, que tomé de separarme del cargo que ocupo, que en estas circunstancias, en que se acerca el tiempo de elegir un ciudadano que administre el Poder Ejecutivo de los Estados Unidos, y en el que debéis fijar vuestras ideas para designar la persona, que haya de revestir con una comisión tan importante; así se esperará distintamente el voto público, y no se me contará en el número de los que hayan de ser elegidos.

Os suplico al mismo tiempo, que me hagáis la justicia de creer, que no he tomado esta resolución, sin haber tenido presente todas las resoluciones que corresponden a la relación que une a un ciudadano obediente a su patria, y que mi determinación de retirarme, no es, ni disminución de celo por vuestro interés futuro, ni falta del más agradecido respeto a vuestra pasada bondad, sino un efecto del pleno conocimiento en que estoy de que este paso no es incompatible con aquellos objetos.

El haber aceptado, y continuado hasta ahora en el cargo, a que por dos veces me llamasteis por vuestros votos, ha sido un sacrificio uniforme de mi gusto al convencimiento en que estoy de la obligación que tengo respecto de la sociedad y de mi deferencia a lo que parecía que deseabais. Esperaba constantemente volver al retiro de que salí con repugnancia y que podría haberlo hecho más pronto, sin perjuicio de los motivos de no poder desatender. La fuerza de mi inclinación a retirarme, me estimuló a prepararme para dirigimos un manifiesto antes de la última elección, declarándoos mi deseo; pero reflexionando con madurez acerca del estado de los negocios con las naciones extranjeras, que eran tan perplejo y crítico, y cediendo al parecer unánime de las personas de mi confianza, abandoné la idea.

Me complazco con que el actual estado de vuestras relaciones, así interiores como exteriores, no hacen incompatible el que siga mi inclinación, ni con el conocimiento que tengo de la obligación de servir, ni con el decoro; y estoy persuadido de que en las presentes circunstancias de vuestra patria, no desaprobaréis mi determinación de retirarme, sin embargo, del afecto que me dispensáis por mis servicios.

Cuando por primera vez me dediqué a desempeñar el arduo cargo, os manifesté con oportunidad mis ideas: os diré solamente el desempeño de esta obligación que he contribuido en buenas intenciones a la organización y administración del gobierno, y que he hecho mejores esfuerzos según es permitido a una corta capacidad, sin ignorar desde el principio la inferioridad de mi talento, mas la experiencia y aun más la de otros, ha aumentado los motivos de desconfiar de mí mismo; y creciendo cada vez más el peso de mis años, me avisa sin cesar que la sombra del retiro me es tan necesaria como me será agradable. Satisfecho de que, si mis servicios han tenido algún valor sólo ha procedido de las circunstancias, tengo el consuelo de creer que si la elección y la prudencia, me llaman a separarme de la escena política, el patriotismo no me lo prohibe.

Mirando hacia el momento que va a terminar la carrera de mi vida pública, no me es posible dejar de manifestar el reconocimiento, en que estoy a mi amada patria por los muchos honores que me ha dispensado, aun más por la firme confianza con que me ha sostenido, y por las oportunidades que me ha presentado, de hacer ver mi inviolable afecto con servicios fieles y constantes, aunque en utilidad muy desiguales a mi celo. Si han resultado a nuestra patria beneficios de estos servicios, que se recuerden siempre para la gloria vuestra, y se conserven como un ejemplo instructivo en nuestros anales, porque en circunstancias, en que las pasiones agitadas de todos modos estaban sujetas a descaminarse en medio de apariencias, algunas veces dudosas, de las vicisitudes de la fortuna que desalientan, en situaciones en que no pocas veces la falta de buenos resultados ha favorecido al espíritu de crítica, la constancia en sostenemos ha sido el apoyo esencial de los esfuerzos y la garantía de los planes por donde se efectuaron. Penetrado íntimamente de esta idea la llevaré hasta el sepulcro como un estímulo poderoso para pedir incesantemente a los cielos os continúe sus beneficios; que vuestra unión y afecto fraternal sea perpetuo, que la constitución libre, trabajo vuestro, se mantenga sagradamente; que su administración en todos los ramos se señale por la sabiduría y la virtud, que por último la felicidad del pueblo de estos Estados, bajo los auspicios de la libertad sea completa, por una conservación cuidadosa y un uso tan prudente de estos favores del Todopoderoso, para que adquieran la gloria de obtener el aplauso, afecto y adopción de toda nación, que aun no la conoce.

Aquí, tal vez debía yo dejar de hablaros; pero mi anhelo por vuestra felicidad, que no concluirá sino con mi vida, y el temor del peligro, natural al mismo, me impelen en esta ocasión, a ofrecer a vuestra contemplación, y recomendar a vuestra meditación, algunas ideas que son el resultado de mucha reflexión, de no poca observación, y que me parecen de toda importancia para que mirados como una nación, según lo estáis, permanezca vuestra felicidad. Os las ofreceré con tanta más libertad, cuanto que en ellas sólo veréis las advertencias de un amigo, que se despide y que no puede tener un interés personal en aconsejamos mal animándome a ello la indulgencia con que en otra ocasión semejante recibisteis mis ideas.

Está tan íntimamente unido a vuestros corazones el amor de la libertad, que no creo necesario recomendároslo, ni para que os afirméis, ni os confirméis más con él.

También os es apreciable en el día la unidad de gobierno, que constituye una nación; y a la verdad justamente la apreciáis; pues es la columna principal del edificio de vuestra verdadera independencia, el apoyo de vuestra tranquilidad interior, de vuestra paz exterior, de vuestra seguridad, de vuestra prosperidad y de esa misma libertad que tanto amáis. Pero como es fácil prever que por diferentes motivos y diversos puntos se trabaje con mucho empeño y se empleen muchos artificios para debilitar en vuestro concepto, el convencimiento de esta verdad; siendo éste el punto de vuestro baluarte político contra el cual se han de dirigir con más constancia y actividad las baterías de los enemigos interiores y exteriores (aunque muchas veces oculta e insidiosamente), es de suma importancia para que sepáis bien cuánto interesa vuestra unión